La estimulación cognitiva es una de las terapias no farmacológicas más útiles frente al Alzheimer. Te explicamos qué es, qué ejercicios incluye y cómo contribuye a frenar el deterioro y mejorar el bienestar.
La estimulación cognitiva mantiene activas las capacidades de la persona con Alzheimer.
El Alzheimer no tiene hoy un tratamiento curativo, pero sí intervenciones que ayudan a mantener las capacidades el mayor tiempo posible y a mejorar la calidad de vida. Entre ellas destacan las terapias no farmacológicas, y muy especialmente la estimulación cognitiva, que se ha consolidado como un pilar del cuidado de las demencias.
La Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) impulsa un programa de estimulación para personas con Alzheimer basado en terapias no farmacológicas. Por su parte, la Fundación Pasqual Maragall explica cómo promover la estimulación cognitiva en el día a día de la persona afectada.
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5
tipos de terapia no farmacológica que se combinan
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Fases leve y moderada
donde la estimulación cognitiva es más eficaz
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A diario
integrada en la rutina por el equipo de terapia ocupacional
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Qué es la estimulación cognitiva
Preservar lo que la persona conserva, no recuperar lo perdido
Es un conjunto de actividades diseñadas para ejercitar funciones como la memoria, la atención, el lenguaje, la orientación o el razonamiento. No busca «devolver» lo perdido, sino preservar las capacidades que la persona conserva , mantenerla activa y reforzar su autoestima. Está especialmente indicada en las fases leve y moderada de la enfermedad.
Tipos de terapias no farmacológicas
Cinco enfoques que se complementan entre sí
| Terapia | En qué consiste |
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| Orientación a la realidad | Situar a la persona en el tiempo, el espacio y su entorno. |
| Reminiscencia | Trabajar con recuerdos y la historia de vida para reforzar la identidad. |
| Musicoterapia | La música activa emociones y memorias preservadas. |
| Talleres de memoria y praxias | Ejercicios de cálculo, lenguaje y actividades manuales. |
| Psicomotricidad | Movimiento y coordinación para cuerpo y mente. |
Beneficios para la persona
Más allá de la memoria: ánimo, autonomía y calma
- Ralentiza la progresión de algunos síntomas en fases iniciales.
- Reduce la apatía, la ansiedad y los episodios de agitación.
- Mantiene la autonomía en las actividades de la vida diaria.
- Mejora el estado de ánimo y la conexión con el entorno.
Cómo se trabaja en una residencia
Un cuidado que va más allá de la supervisión
En un centro especializado, la estimulación cognitiva forma parte de la rutina diaria y la dirige un equipo de terapia ocupacional. Las sesiones se adaptan a la fase y a las capacidades de cada residente, dentro de un modelo de atención centrado en la persona que, junto con la vida social y la lucha contra la soledad, abordamos en otros artículos del blog. El resultado es un cuidado que cuida también el bienestar emocional.
«Estimular no es exigir: es acompañar a la persona para que siga siendo ella misma el mayor tiempo posible».
Preguntas frecuentes sobre la estimulación cognitiva
¿La estimulación cognitiva cura el Alzheimer?
No. No existe cura, pero ayuda a preservar capacidades, frenar algunos síntomas en fases iniciales y mejorar el bienestar y el estado de ánimo.
¿En qué fases es más útil?
Está especialmente indicada en las fases leve y moderada, cuando la persona conserva más capacidades sobre las que trabajar.
¿Quién dirige estas sesiones en una residencia?
El equipo de terapia ocupacional, que adapta cada sesión a la fase y a las capacidades del residente dentro de su plan de cuidados.